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Lactancia a demanda ¿una nueva moda?

Hasta hace muy poco tiempo los médicos recomendaban establecer unos horarios para la alimentación del recién nacido, tanto si la alimentación era con fórmula como si era con lactancia materna.

Esta recomendación, aunque apenas ha durado un siglo (empezó a principios del siglo XX con la introducción de la leche de fórmula) ha tenido mucho peso en nuestra cultura, y aunque ya está totalmente desactualizada, muchos pediatras la siguen aconsejando.

El origen de esta recomendación se relaciona con la introducción de la leche de fórmula, cuando ésta era de baja calidad y existía la necesidad de medir, controlar y dosificar la cantidad de leche que tomaba el bebé. Lamentablemente, estas recomendaciones se extendieron también a la lactancia materna.

Sin embargo, hoy en día se sabe que esas lactancias restrictivas fueron el origen de muchos de los fracasos de la misma durante los años 70-80. Hablamos de esas mujeres a las que ‘se les fue la leche’, o ‘se quedaron sin leche’, o ‘su leche no alimentaba a sus hijos’. Una generación de mujeres y gran parte de la siguiente que no han recibido consejos adecuados y que finalmente se han quedado con la sensación de que el ‘problema’ estaba en ellas y así lo han transmitido a los demás. Mujeres que no tenían leche.

¿Por qué la lactancia es a demanda?

Los seres humanos somos animales, más concretamente mamíferos. Al igual que los perros, gatos o cabras… Sin embargo, al resto de los mamíferos nadie les pone horarios. Ni la vaca, ni la gata están pendientes del reloj por si le toca comer a su cría.

No. No hacen nada de eso. Ellas simplemente están accesibles y son sus criaturas quienes deciden cuándo tomar y durante cuánto tiempo hacerlo.

Los recién nacidos humanos somos mamíferos altriciales. Esto quiere decir que nacemos biológicamente inmaduros (indefensos) y debemos seguir madurando fuera del útero. Por eso, no podemos desplazarnos como otros mamíferos para alcanzar el pecho y dependemos de que nuestra madre nos coja y nos alimente. El recién nacido humano necesita mucho contacto piel con piel y tener el pecho de su madre accesible, para poder hacer el número de tomas que necesite.

La lactancia es a demanda tanto en número de tomas, como en duración de la toma, como en cantidad (un pecho o dos)

El tiempo entre toma y toma

Depende en gran parte de la cantidad de proteínas que tiene la leche de la especie. Mamíferas como las conejas, que pasan gran cantidad de tiempo separadas de las crías, tienen una alta concentración de proteínas en la leche, y estas maman un par de veces al día.

La cantidad de proteínas en la leche humana es mínima, lo cual hace que esta se digiera muy rápidamente y que el bebé vuelva a pedir de nuevo muy seguido.

Es decir. En los bebés humanos, es totalmente normal que pida mamar a la hora o a veces incluso a los 20 minutos de haber mamado.

Esperar 3 horas entre toma y toma, es en la mayoría de las veces un sufrimiento tanto para la madre como para el bebé y es totalmente inviable. Un bebé difícilmente quedará ‘saciado’ durante 3 horas con la leche de su madre. Y eso no significa que esa leche ‘no alimente’, sino que es leche humana, con las características adaptadas a su especie y a las necesidades del recién nacido: alimentación y contacto frecuente.

La duración de la toma varía de formar individualizada

Y depende de la succión de cada bebé. Es cierto que durante los primeros meses de lactancia las tomas suelen ser más largas (el bebé está aprendiendo a mamar) y que a partir de los 3 meses el tiempo en cada toma disminuye: los bebés se hacen más expertos y son capaces de sacar la leche que necesitan en tan solo 5-10 minutos.

Pero al principio, son tan normales tomas de 20 minutos como de 30, o incluso alguna esporádica de una hora. (No es normal si todas las tomas duran en torno a una hora. Habría que valorar si el bebé tiene algún problema que dificulte la succión).

Si restringimos la duración de la toma a 10-15 minutos por pecho como recomendaban hasta hace relativamente poco, bebés que tengan una succión más fuerte y eficaz ‘puede’ que hayan conseguido una buena toma, pero no así el resto de bebés (¡¡¡También normales!!), por lo que es posible que no se queden satisfechos o vuelvan a demandar al poco tiempo.

Además, la composición de la leche va variando durante la toma. Al principio de la toma la leche es más rica en azúcares (lactosa) y agua, y hacia el final de la toma, se hace más rica en grasa.

Por eso, si limitamos la toma a 10 minutos y cambiamos de pecho, puede que el bebé solamente haya tomado esa ‘primera parte de la toma’, y volverá a tomar esa ‘primera parte’ del segundo pecho también. ¿Qué puede pasar entonces?

Que el bebé tome mucha lactosa que es menos saciante que la grasa, con lo que tendrá hambre mucho antes, e incluso hará que el bebé esté incómodo porque su sistema digestivo no sea capaz de digerir tanta lactosa: gases, heces explosivas, regurgitaciones…

La cantidad que el bebé mama

Un pecho o los dos. La lactancia es también a demanda en cantidad. Es el bebé quien debe decidir si quiere tomar un sólo pecho o por el contrario tomar los dos. Es decir, no tiene que tomar ‘obligatoriamente’ los dos pechos como mucha gente cree.

Si el bebé se queda dormido después de realizar la toma de un pecho, no es necesario despertarlo para ofrecerle el otro. Si el bebé se queda saciado con un pecho, tampoco hay que insistir con el otro, ni quitarlo antes de tiempo para que tome los dos. Él es quien decide.

Te está usando de chupete

Lactancia a demanda

Otro de los problemas que el entorno encuentra en la lactancia a demanda es que piensan que el bebé utiliza la teta de la madre como chupete.

La realidad es que la teta estaba mucho antes que el chupete (la teta no es una cosa moderna, ¡el chupete sí!) y que precisamente el chupete se creó para ‘imitar’ a la teta.

¿Por qué? Pues porque los bebés tienen dos tipos de succiones diferentes:

  • La succión nutritiva (o de alimentarse) que son succiones más profundas y lentas y con las que obtienen el alimento.
  • La succión ‘no nutritiva’ (de confort), que no nutre de alimento, pero sí nutre emocionalmente, proporcionando al recién nacido calma, tranquilidad, contacto, seguridad… y que son más superficiales y rápidas.

Ambas succiones son necesarias para el desarrollo del bebé humano y no es conveniente limitarlas. Los bebés que se alimentan con biberón, por ejemplo, al no tener la teta de la madre, necesitan el chupete para hacer una succión no nutritiva y encontrar esos momentos de calma y seguridad.

Los bebés que toman el pecho, no lo necesitan (otro tema es que se quiera utilizar, que si la lactancia está bien establecida no hay inconveniente), ya que la teta puede servir para los dos tipos de succiones.

Así que, no utiliza la teta de chupe, utiliza la teta de teta.

La lactancia a demanda no es una moda, es lo natural

Por todo esto, a pesar de comentarios del entorno y de algunos pediatras de que la lactancia a demanda ‘está de moda’, la realidad es que no es una moda, sino al contrario, algo muy antiguo.

Algo que todos nuestros antepasados hacían, hace miles y miles de años, cuando el instinto primaba y no existían normas culturales ni externas que te recomendaban ‘no coger a tu hijo/a porque se acostumbra’. Eso es algo que nadie se planteaba. Si no lo cogías, venía un depredador y se lo comía.

Lo que sí es algo moderno y reciente (de principios de siglo XX) es limitar las tomas: 15 minutos por pecho y cada 3 horas. Y ya está demostrado que para lo que ha servido ha sido para cargarse lactancias y favorecer a la industria de la leche artificial. Y para generar dudas y desconfianza en nuestra capacidad de amamantar.

Así que, dejemos la moda a un lado, sigamos nuestro instinto mamífero y el de nuestro bebé, estando atentas a sus señales y teniéndolo mucho tiempo en contacto piel con piel, porque así es como se ha hecho siempre.

Fotos | Raphael Goetter, Valentina Yachichurova en Flickr


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2comentarios en "Lactancia a demanda ¿una nueva moda?"

  1. Ojalá los pediatras, obstetras y médicos clínicos aprendan más sobre lactancia. Tuvimos que dejar más de un profesional que nos sugirió “ordenar” los horarios o que no “me use de chupete’. Menos mal que no sucumbimos. Llevamos 9 meses hermosos de lactancia.

    • Los sanitarios lamentablemente no suelen estar formados en lactancia, aunque es algo que va cambiando, pero de manera muy lenta. Enhorabuena por esos 9 meses de lactancia Valeria, y por seguir tu instinto. Un abrazo

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