La temporada de garrapatas de 2026 es la peor en años; y los casos de enfermedad de Lyme preocupan cada vez más. Desde los patios traseros hasta los parques infantiles, las garrapatas están apareciendo en lugares inesperados para los padres.
La explicación está en el clima. El cambio climático esté favoreciendo veranos más cálidos y largos, y más días cálidos significan más oportunidades de alimentación, más reproducción y más garrapatas.
Te explicamos cómo proteger a los niños y qué señales conviene vigilar.
Garrapatas y niños: lo que conviene saber para prevenir la enfermedad de Lyme
Con la llegada del buen tiempo, muchas familias pasan más horas al aire libre: parques, montaña, senderos, campamentos, jardines, excursiones o tardes interminables jugando entre árboles y hierba alta. Y eso es fantástico para los niños. Pero también coincide con la época en la que aumentan las garrapatas.
Aunque la mayoría de las picaduras no provocan problemas graves, algunas garrapatas pueden transmitir enfermedades como la enfermedad de Lyme, una infección bacteriana que preocupa especialmente en determinadas zonas geográficas.

Por eso los expertos recuerdan la importancia de la prevención y de revisar bien a los niños después de actividades al aire libre. La idea no es vivir con miedo ni dejar de disfrutar de la naturaleza. La idea es conocer el riesgo y tomar medidas sencillas para reducirlo.
Qué es la enfermedad de Lyme
La enfermedad de Lyme es una infección causada por la bacteria Borrelia burgdorferi, transmitida por determinadas garrapatas infectadas.
No todas las garrapatas transmiten Lyme. Y no todas las picaduras provocan infección. Pero cuando ocurre, es importante detectarlo pronto porque el tratamiento temprano suele ser muy eficaz.
La transmisión normalmente requiere que la garrapata permanezca adherida durante varias horas. Por eso revisar el cuerpo después de actividades en zonas de vegetación ayuda muchísimo a reducir el riesgo.
Los niños tienen más riesgo de exposición
Los niños pequeños suelen pasar más tiempo cerca del suelo, corren por hierba alta, exploran arbustos, juegan sentados en el césped o se esconden entre árboles y plantas. Además, muchas veces no notan la picadura.

Las garrapatas no suelen doler al adherirse, y pueden quedarse escondidas en zonas difíciles de ver:
- detrás de las orejas;
- en el cuero cabelludo;
- cuello;
- ingles;
- axilas;
- detrás de las rodillas;
- o alrededor de la cintura.
Por eso la revisión corporal después de estar en el exterior es tan importante.
Cómo prevenir las picaduras de garrapata
Los expertos destacan varias medidas sencillas que ayudan a reducir el riesgo de picaduras de garrapata en niños:
- Ropa que cubra más piel. Cuando se va a zonas con mucha vegetación o bosque, puede ayudar llevar pantalones largos, calcetines altos y mangas largas, especialmente en áreas donde las garrapatas son frecuentes.
- Evitar la hierba alta. Las garrapatas suelen esperar en vegetación alta y arbustos bajos para adherirse al pasar animales o personas. Caminar por senderos despejados reduce el contacto.
- Usar repelentes adecuados. Algunos repelentes aprobados para niños ayudan a disminuir el riesgo de picaduras. Conviene seguir siempre las recomendaciones de edad y uso.
- Revisar bien el cuerpo. Esta es probablemente la medida más importante. Revisar cuero cabelludo, cuello, axilas, ingles y pliegues puede marcar la diferencia.
- Ducharse al volver. Una ducha tras actividades al aire libre puede ayudar a detectar antes las garrapatas y eliminarlas antes de que se adhieran durante mucho tiempo.
Cómo quitar una garrapata correctamente

Si encontramos una garrapata adherida, lo importante es retirarla cuanto antes y hacerlo bien. La recomendación habitual es:
- usar pinzas finas;
- sujetarla lo más cerca posible de la piel;
- tirar suavemente hacia arriba;
- sin girar ni aplastar.
Después conviene limpiar la zona con agua y jabón o desinfectante. No se recomienda aplicar aceite, esmalte, alcohol ni "ahogarla" antes de retirarla, porque eso puede aumentar la liberación de contenido hacia la piel.
El signo más conocido: la erupción en "ojo de buey"
Uno de los síntomas más conocidos de la enfermedad de Lyme es una erupción circular llamada eritema migratorio, que puede expandirse alrededor de la picadura y recordar a una diana u "ojo de buey".
Pero no siempre aparece igual. Ni todas las personas desarrollan esa lesión típica. También pueden aparecer otros síntomas:
- fiebre;
- cansancio;
- dolor de cabeza;
- dolores musculares;
- molestias articulares;
- o sensación general de enfermedad.
En fases más avanzadas, si no se trata, la infección puede afectar articulaciones, sistema nervioso o corazón. Por eso conviene consultar si aparece fiebre, erupción o síntomas llamativos tras una posible picadura de garrapata.
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Qué hacer si la garrapata llevaba tiempo adherida

Si la garrapata estaba muy enganchada, parecía hinchada o no sabemos cuánto tiempo llevaba adherida, conviene consultar con un profesional sanitario.
En algunas situaciones concretas puede valorarse seguimiento, observación o tratamiento preventivo dependiendo de la zona geográfica, el tipo de garrapata y el tiempo estimado de adherencia.
La importancia de observar durante las semanas siguientes
Tras retirar una garrapata, conviene vigilar durante varios días o semanas:
- aparición de erupciones;
- fiebre;
- cansancio llamativo;
- dolor articular;
- o síntomas extraños.
Muchas veces no pasará nada. Pero detectar la infección pronto facilita muchísimo el tratamiento.
La mayoría de las picaduras no terminan en Lyme
Este punto es importante para evitar alarmismo. No todas las garrapatas están infectadas. No todas transmiten bacterias. Y no toda picadura implica enfermedad. La mayoría de las veces no ocurre nada grave.

Pero precisamente porque la prevención es relativamente sencilla y el tratamiento temprano funciona mejor, merece la pena estar atentos.
El miedo no debería alejarnos de la naturaleza
A veces, cuando aparecen noticias sobre garrapatas o Lyme, algunas familias sienten miedo de llevar a los niños al campo o permitirles explorar. Y sería una pena. El contacto con la naturaleza tiene enormes beneficios físicos y emocionales para la infancia:
- movimiento;
- regulación emocional;
- autonomía;
- creatividad;
- actividad física;
- socialización;
- y bienestar psicológico.
La solución no es encerrar a los niños dentro de casa. La solución es combinar naturaleza y prevención.

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Prevenir no significa vivir con miedo
La temporada de garrapatas no debería impedir que los niños jueguen fuera, exploren bosques o disfruten de la naturaleza. Pero sí conviene incorporar algunas medidas sencillas:
- usar protección adecuada;
- revisar el cuerpo,
- y consultar ante síntomas sospechosos.
Porque la enfermedad de Lyme puede tratarse eficazmente cuando se detecta a tiempo. Y porque prevenir no significa vivir con miedo. Significa disfrutar del aire libre con un poco más de información y sentido común.
