Golpe de calor en niños: síntomas, señales de alarma y cuándo acudir a urgencias

Aprende a identificar los síntomas de un golpe de calor en niños.

Redacción CSC6 min de lectura
Golpe de calor en niños: síntomas, señales de alarma y cuándo acudir a urgencias

Aprende a identificar los síntomas de un golpe de calor en niños, cómo actuar en casa y cuándo es necesario acudir a urgencias pediátricas durante una ola de calor.

Golpe de calor en niños

Durante una ola de calor, una de las mayores preocupaciones de las familias es saber distinguir entre un niño que simplemente tiene calor y un niño que puede estar sufriendo un golpe de calor.

Y es importante, porque el golpe de calor no es “estar acalorado”. Es una urgencia médica. Si no se trata a tiempo, puede afectar al cerebro, al corazón, a los riñones y a otros órganos, y el riesgo aumenta cuanto más se retrasa la atención sanitaria.

Los bebés, los niños pequeños y los adolescentes que hacen deporte en pleno calor son especialmente vulnerables. Por eso, reconocer los síntomas a tiempo puede marcar la diferencia.

Qué es un golpe de calor en niños

El golpe de calor aparece cuando el cuerpo pierde la capacidad de regular su temperatura y esta aumenta de forma peligrosa, habitualmente por exposición a altas temperaturas, ejercicio intenso, deshidratación o una combinación de varios factores.

Suele considerarse especialmente preocupante una temperatura corporal central de 40 ºC o más, aunque en la práctica no siempre tendremos una medición fiable en casa. Por eso, además de la temperatura, hay que fijarse en el estado general del niño.

La clave es esta: si un niño expuesto al calor empieza a comportarse de forma extraña, está muy decaído, confuso, no responde bien o presenta convulsiones, hay que actuar como si fuera una urgencia.

Diferencia entre agotamiento por calor y golpe de calor

Antes del golpe de calor puede aparecer el agotamiento por calor. En el agotamiento por calor, el niño puede presentar cansancio, mareo, dolor de cabeza, náuseas, vómitos, sudoración intensa, piel pálida o fría, calambres, mucha sed o irritabilidad. Estos síntomas pueden aparecer tanto en adultos como en niños. En esta fase, si se actúa rápido, muchas veces el niño mejora al llevarlo a un lugar fresco, quitarle ropa, ofrecerle líquidos y refrescarlo.


El golpe de calor, en cambio, es más grave. Puede aparecer con piel muy caliente, seca o sudorosa, alteración del estado mental, confusión, pérdida de conciencia o convulsiones. El CDC incluye entre sus signos de alarma la confusión, la alteración del estado mental, la pérdida de conciencia, las convulsiones y una temperatura corporal muy elevada.

Síntomas de golpe de calor en bebés y niños

Los principales síntomas de golpe de calor en niños son:

  • Temperatura corporal muy elevada.
  • Piel muy caliente, enrojecida, seca o con sudoración intensa.
  • Dolor de cabeza intenso.
  • Mareo o debilidad marcada.
  • Náuseas o vómitos.
  • Respiración rápida.
  • Pulso acelerado.
  • Irritabilidad extrema.
  • Somnolencia excesiva.
  • Confusión o comportamiento extraño.
  • Dificultad para responder.
  • Desmayo.
  • Convulsiones.

En bebés, puede ser más difícil identificarlo. Hay que sospechar si el bebé está muy caliente, muy decaído, rechaza las tomas, llora de forma inconsolable, está demasiado somnoliento, respira rápido o moja muchos menos pañales.

Cuándo acudir a urgencias por calor en niños

Hay que llamar a emergencias o acudir a urgencias pediátricas de inmediato si el niño:

  • Está confuso, desorientado o no responde con normalidad.
  • Se desmaya.
  • Tiene convulsiones.
  • No puede beber o vomita repetidamente.
  • Tiene temperatura cercana o superior a 40 ºC.
  • Está muy somnoliento o cuesta despertarlo.
  • Respira mal o muy rápido.
  • Es un bebé pequeño y presenta decaimiento importante.
  • No mejora tras 20-30 minutos de enfriamiento y reposo.

Los expertos recomiendan buscar ayuda urgente si la persona se desmaya, está agitada, confusa, tiene convulsiones, no puede beber o presenta una temperatura corporal central de 40 ºC.

Qué hacer mientras llega la ayuda médica

Ante la sospecha de golpe de calor, no esperes a ver "si se le pasa". Mientras llega la ayuda:

  • Lleva al niño a un lugar fresco, con sombra o aire acondicionado.
  • Quita ropa innecesaria.
  • Refresca la piel con agua fresca, no helada.
  • Abanica o ventila al niño.
  • Coloca paños frescos en cuello, axilas e ingles.
  • Si está consciente y puede tragar, ofrece pequeños sorbos de agua.
  • No le des medicamentos para bajar la fiebre como si fuera una infección.

El tratamiento inicial consiste en enfriar el cuerpo cuanto antes. Los especialistas recomienda medidas como ducha o baño fresco, esponjas con agua fresca, ventilación y paños fríos en zonas como cuello, axilas e ingles.

Cómo prevenir un golpe de calor en niños

La prevención es la mejor herramienta. Durante los días de mucho calor:

  • Evita salir en las horas centrales del día.
  • Busca sombra y espacios frescos.
  • Ofrece agua con frecuencia.
  • Reduce la actividad física intensa.
  • Usa ropa ligera, clara y transpirable.
  • Protege la cabeza con gorra o sombrero.
  • Nunca dejes a un niño dentro del coche, ni siquiera unos minutos.
  • En bebés, ofrece pecho o fórmula con más frecuencia si lo piden.

El protector solar es necesario para evitar quemaduras, pero no evita el golpe de calor. Un niño puede estar correctamente protegido frente al sol y, aun así, sufrir una enfermedad relacionada con el calor si está expuesto a temperaturas elevadas.

Ante la duda, mejor consultar

El golpe de calor en niños puede evolucionar rápido. Por eso, si un niño ha estado expuesto a altas temperaturas y presenta síntomas neurológicos, decaimiento intenso, vómitos persistentes, desmayo o convulsiones, no hay que esperar.

En verano, especialmente durante una ola de calor, la pregunta no debería ser “¿estaré exagerando?”, sino “¿puedo enfriarlo ya y pedir ayuda si no está claramente bien?”. Porque cuando hablamos de calor extremo e infancia, actuar pronto siempre es mejor que llegar tarde.

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