Nuevas investigaciones sugieren que los probióticos podrían ayudar a prevenir y reducir las infecciones gastrointestinales en niños que asisten a escuelas infantiles, lo que podría aliviar el ciclo habitual de gastroenteritis para padres y familias.
Un estudio pionero en Australia, realizado por la Universidad de Federation, reveló unos resultados que cuestionan una práctica cada vez más popular entre algunas familias.
¿Pueden los probióticos evitar las gastroenteritis en los niños de guardería?
Cualquier familia que haya tenido un hijo en la escuela infantil conoce bien la situación. Empieza el curso. Todo parece ir bien. Y, de repente, llegan los mocos, la fiebre, la tos… y las gastroenteritis.
No es casualidad. Las guarderías son espacios donde los niños pequeños conviven muy estrechamente, comparten juguetes, exploran el mundo con las manos y todavía están desarrollando hábitos de higiene y sistemas inmunitarios más maduros. Por eso las infecciones gastrointestinales son tan frecuentes durante los primeros años de vida.

Ante esta realidad, muchas familias buscan estrategias para prevenirlas. Una de las más populares en los últimos años ha sido el uso de probióticos. Pero ¿realmente funcionan?
Un estudio realizado en Canadá y publicado en JAMA Pediatrics ha intentado responder a esta pregunta. Y sus resultados son bastante claros: administrar probióticos diariamente a niños que acuden a guarderías no parece reducir de forma significativa las gastroenteritis ni las ausencias por enfermedad.
Qué son los probióticos
Los probióticos son microorganismos vivos —principalmente bacterias y algunas levaduras— que se encuentran en algunos alimentos fermentados y también en suplementos comercializados.
Administrados en cantidades adecuadas, pueden aportar beneficios para la salud:
- mejorar la salud digestiva;
- prevenir diarreas;
- reforzar el sistema inmunitario;
- o restaurar la microbiota intestinal tras determinados tratamientos.
Sin embargo, no todos los probióticos son iguales. Cada cepa tiene efectos distintos y los resultados obtenidos con una no pueden extrapolarse automáticamente a todas las demás.
Qué investigó el estudio
Los investigadores querían comprobar si la administración diaria de un probiótico podía disminuir las infecciones gastrointestinales en niños pequeños que asistían a centros de educación infantil.
Para ello realizaron un ensayo clínico aleatorizado en el que participaron cientos de niños que acudían regularmente a guarderías. Algunos recibieron un probiótico y otros un placebo durante varios meses. Después compararon distintos resultados: número de gastroenteritis; duración de los síntomas; visitas médicas; y días perdidos de asistencia a la guardería.

Los resultados no mostraron beneficios significativos
La conclusión principal fue que los niños que recibieron el probiótico no tuvieron menos episodios de gastroenteritis que los que recibieron placebo. Tampoco se observaron diferencias importantes en las ausencias a la guardería; las consultas médicas; ni la carga global de enfermedad para las familias.
Es decir, en este contexto concreto, el probiótico estudiado no consiguió prevenir de forma significativa los problemas digestivos que los investigadores pretendían evitar.
Esto no significa que todos los probióticos sean inútiles
Es importante interpretar correctamente los resultados. El estudio no concluye que todos los probióticos carezcan de utilidad. Lo que muestra es que un probiótico concreto estudiado, utilizado con este objetivo específico y en esta población determinada, no produjo los beneficios esperados.
Y esto es algo que ocurre con frecuencia en investigación. Muchas veces hablamos de los probióticos como si fueran un único producto, cuando en realidad existen decenas de cepas distintas con comportamientos diferentes.
Por eso los expertos insisten en que no se puede hablar de "los probióticos" en general, sino de cada probiótico concreto y para cada situación concreta.
Las gastroenteritis son especialmente frecuentes en los primeros años
La noticia también recuerda una realidad que muchas familias viven con desesperación durante los primeros cursos de infantil. Los niños pequeños pueden sufrir varias infecciones gastrointestinales al año.
Esto ocurre porque el sistema inmunitario infantil todavía está madurando; están expuestos a numerosos microorganismos nuevos; y el contacto estrecho favorece enormemente la transmisión de virus y bacterias.

Aunque resulte agotador para las familias, en la mayoría de los casos estas infecciones forman parte del proceso normal de adaptación inmunológica de la infancia.
Entonces, ¿cómo se pueden prevenir?
No existe una fórmula mágica para evitar todas las gastroenteritis. Sin embargo, algunas medidas siguen siendo las más eficaces:
- Lavado frecuente de manos. Sigue siendo una de las herramientas más importantes para reducir la transmisión de infecciones digestivas.
- Mantener al niño en casa cuando está enfermo. Evita contagios a otros compañeros y facilita la recuperación.
- Higiene adecuada de superficies y juguetes. Especialmente en entornos donde conviven muchos niños pequeños.
- Vacunación frente al rotavirus. La vacuna del rotavirus ha demostrado reducir de forma importante las gastroenteritis graves causadas por este virus, uno de los principales responsables de diarreas en la infancia.
El auge de los suplementos en la infancia
El estudio también invita a reflexionar sobre una tendencia cada vez más frecuente: buscar suplementos para prevenir problemas habituales de la infancia.
Probióticos. Vitaminas. Complementos inmunitarios. Preparados "naturales". Muchas veces se comercializan con mensajes muy atractivos para padres agotados que desean reducir las enfermedades de sus hijos. Y es comprensible.
Pero precisamente por eso son tan importantes los estudios bien diseñados: permiten distinguir qué intervenciones realmente funcionan y cuáles ofrecen beneficios mucho más modestos de lo que promete la publicidad.
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Ni cualquier probiótico ni en todos los casos
Los autores consideran que sus resultados no apoyan el uso rutinario de un probiótico cualquiera como estrategia preventiva frente a las gastroenteritis en niños que asisten a guarderías. Además, subrayan la necesidad de seguir investigando qué intervenciones son realmente eficaces para disminuir la carga de enfermedad infecciosa en los primeros años de vida.

Las gastroenteritis seguirán formando parte de la vida de muchas familias durante los años de guardería. Y aunque los probióticos suelen presentarse como una posible herramienta preventiva, este estudio muestra que no siempre producen los beneficios que esperamos.
Por eso conviene ser prudentes con las promesas demasiado optimistas. En salud infantil, las medidas que llevan décadas funcionando siguen siendo las más importantes: higiene, vacunación, cuidados adecuados y mucha paciencia.
Porque, aunque a veces parezca que los niños encadenan un virus detrás de otro, la mayoría atraviesa esta etapa sin consecuencias importantes y con un sistema inmunitario que poco a poco va aprendiendo a defenderse mejor.

