¿Qué es la costra láctea y cuál es su causa?
La costra láctea o costra del lactante, debe su nombre a los bebés lactantes en quienes se atribuye su presencia. Es decir, es común a todos aquellos bebés que aún se alimentan de leche (bien sea materna o artificial), haciendo su nombre referencia a la corta edad de los niños y niñas que la presentan, no a su origen.
Dicha costra no es más que grasa seca, una dermatitis seborreica. Se debe al exceso de actividad de las glándulas productoras de grasa que hay en la piel. Estas, al ser estimuladas por las hormonas maternas que recibe el bebé inmediatamente antes de su nacimiento, forman esas costras en la cabecita del bebé principalmente.
Da igual que el bebé se alimente de leche materna o con biberón, son muy frecuentes y aparecen en la mayoría de los bebés. En muchas ocasiones solo se forma sobre la fontanela aunque, a veces, también en sus cejas, entrecejo, tras las orejas o en algunos pliegues del cuerpo.
Suelen salir antes de los tres meses y van desapareciendo lentamente por sí solas de forma natural y con el paso del tiempo (aunque es común encontrarla todavía en peques de más de 12 meses, disimulada por el pelito del bebé, que también va creciendo y ocultándola).
¿Cómo se quita?
La costra láctea no pica ni causa molestias de ningún tipo, de manera que solo se trata por motivos estéticos y de forma opcional. No suele desaparecer con el uso de champús normales y nunca se debe intentar quitar las costritas rascándolas con un peine o con las uñas. Cuando las costras son muy gruesas, se suele recomendar reblandecerlas para que vayan saltando.
Para ello existen cremas específicas, pero suele ser igual de eficaz untarlas dando un suave masaje circular con vaselina, aceite corporal de bebés o aceite de oliva 30-60 minutos antes del baño, para facilitar después su eliminación con la esponja mojada y un poco de champú suave para bebés. Así se va frotando suavemente la cabeza y, después, terminamos pasando un cepillo de cerdas suaves para eliminar el resto. Así ha de ir haciéndose cada dos o tres días para que vayan cayendo.
Este tratamiento es inofensivo y puede repetirse tantas veces como sea necesario, pero generalmente la costra láctea vuelve a salir. Cuando la costra es rebelde o particularmente gruesa y llamativa, el pediatra puede recomendar un preparado con vaselina y ácido salicílico, que se deja actuar toda la noche, o incluso una loción o crema de corticoides (poco recomendable y solo indicada en casos extremos). También puede usarse un champú antiseborreico ocasionalmente, con cuidado para que no le reseque el cuero cabelludo ni le entre al bebé en los ojos.
Cuándo se recomienda su tratamiento por motivos médicos
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