El reflujo gastroesofágico sucede cuando el contenido del estómago vuelve a subir por el esófago, desandando su camino natural. Pequeños episodios de reflujo son normales en cualquier persona, pero cuando se producen con frecuencia o dan síntomas se considera una enfermedad.
Es decir, si el niño echa leche pero no llora, gana peso correctamente y no parece tener ningún problema, hablamos de reflujo gastroesofágico (del que hablamos hoy). Cuando esas bocanadas de leche se acompañan de llanto, irritabilidad o afecta al peso o al crecimiento se denomina enfermedad por reflujo gastroesofágico y es mucho más rara en esta etapa de la vida.
Reflujo gastroesofágico: Más habitual de lo que creemos
El reflujo es muy frecuente en los niños. Un bebé normal puede tener hasta 30 episodios de reflujo al día y van disminuyendo en frecuencia hasta casi desaparecer al año o año y medio.

Lo más habitual es que no le produzca ningún problema: el niño come, regurgita y sigue tan feliz y tranquilo. Vamos, que come bien, gana peso y no parece estar molesto ni irritable cuando regurgita. En condiciones normales, lo más probable es que el reflujo desaparezca antes del año de vida, como mucho año y medio o dos años.
¿Cuánta leche pueden llegar a echar?
Es muy difícil valorar la cantidad de leche que el bebé regurgita porque es muy difícil cuantificarla: si pruebas a echar sobre la mesa medio vaso de leche siempre parece mucho más así, "desparramado", así que la leche "desparramada" del bebé casi siempre nos parecerá mucha.

Además, hay que tener en cuenta que en ese buche no hay solo leche; también hay secreciones del estómago que hacen que la cantidad parezca más grande.
Así, la mejor prueba de que el bebé regurgita demasiado es que no gane peso adecuadamente. Pero en estos casos incluso se deberían descartar otras causas de fallo en el crecimiento.
¿Y el llanto causado por el reflujo?
El dolor o la irritabilidad tras los episodios de reflujo son muy raros en niños. El líquido del estómago del bebé no es tan ácido como en niños mayores y adultos y no parece que les produzca dolor. Así que inicialmente, si el bebé está muy irritable, hay que descartar antes otras causas de dolor o irritabilidad.
¿Qué podemos hacer si tiene reflujo gastroesofágico?
Aunque como decimos, no suele ser problemático (que no quiere decir que no pueda ser un problema), se pueden intentar una serie de medidas simples que podrían mejorar o incluso resolver el cuadro y disminuir el reflujo:
- Evitar el tabaco. Lo ideal sería que los padres dejaran de fumar o al menos no fumaran en la casa o en el coche.
- Mantener al bebé en posición vertical 20-30 minutos después de la toma, por ejemplo, apoyado en el hombro. Semisentarle en una silla o hamaquita no ayuda; de hecho, puede empeorar el reflujo ya que en esta posición el estómago se comprime.
- Para dormir es mejor que esté siempre boca arriba con la cabeza ladeada, para prevenir la muerte súbita. Ponerlo boca abajo puede disminuir el reflujo pero aumenta mucho el riesgo de muerte súbita y no se recomienda. Tampoco de lado, que puede incluso empeorar el reflujo.
- Si el bebé toma leche artificial, disminuir el volumen de cada toma y ofrecer los biberones con más frecuencia.
¿Y si los síntomas son más importantes?
En los bebés con leche artificial, se puede intentar una fórmula antirreflujo. Contienen un espesante que dificulta que la leche salga del estómago y suba por el esófago. Hay distintos tipos de espesantes: algunos pueden producir diarrea, otros estreñimiento, y puede ser necesario cambiar varias veces de fórmula hasta dar con la más adecuada.
Cuando el reflujo se asocia a cólicos o cacas con sangre o moco, se puede intentar una fórmula especial para alérgicos a leche de vaca. En los casos de alergia a proteínas de leche de vaca no mediada por IgE, también llamada intolerancia a proteínas de leche de vaca (aunque es una alergia y no una intolerancia), uno de los síntomas son los vómitos. Como no hay ninguna prueba para diagnosticar este tipo de alergias, se puede probar una leche especial durante dos semanas.
Si el bebé toma leche materna no está justificado en ningún caso sustituir la leche materna por una fórmula antirreflujo. En todo caso se puede recomendar a la madre que deje de tomar leche de vaca durante dos semanas, para ver si se produce alguna mejora, y excluir así una posible alergia.
No hay medicación actualmente autorizada para tratar el reflujo en niños. Se pueden usar, cuando exista la llamada enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), medicamentos para los vómitos o antiácidos, pero siempre por prescripción médica: antes de empezar un tratamiento hay que valorar muy bien los posibles beneficios y tener en cuenta los efectos secundarios y las posibles complicaciones de los mismos.
¿Cuándo nos debemos preocupar?
Cuando hay vómitos (el contenido del estómago sale por la boca con fuerza, provocando malestar), si el contenido es bilioso (amarillo mostaza) o con sangre, si hay diarrea o estreñimiento, si los síntomas aparecen por primera vez cuando el niño ya tiene más de seis meses o si se asocia a tos y dificultad respiratoria.
El reflujo es un trastorno transitorio, habitualmente asintomático y siempre benigno. Una gran dosis de paciencia es lo más recomendable para superar esta etapa. Pero si tenéis dudas, podéis consultarme en la Tribu CSC. ¡Allí os espero!
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