¿Los bebés alimentados con lactancia materna duermen más que los alimentados con fórmula? Un nuevo estudio aporta datos interesantes

Los bebés que recibieron lactancia materna durante los primeros meses de vida tienen mayor probabilidad de dormir más horas al cumplir un año.

Redacción CSC6 min de lectura
¿Los bebés alimentados con lactancia materna duermen más que los alimentados con fórmula? Un nuevo estudio aporta datos interesantes

Un estudio con más de 82.000 bebés analiza la relación entre la lactancia materna y el sueño infantil al año de vida. Descubre qué encontraron los investigadores y qué significa realmente para las familias.

¿Los bebés alimentados con lactancia materna duermen más que los alimentados con fórmula? Un nuevo estudio aporta datos interesantes

Una de las frases más repetidas entre las familias con un bebé pequeño es: "Si le das leche de fórmula, dormirá más". Es una afirmación tan extendida que muchas madres llegan a plantearse abandonar la lactancia materna pensando que así conseguirán que su hijo descanse mejor… y que ellas también puedan dormir unas horas seguidas.

Sin embargo, un nuevo estudio publicado en 2026 pone en duda esa idea. Tras analizar los datos de más de 82.000 madres y bebés, los investigadores observaron que los niños que recibieron lactancia materna durante los primeros meses de vida presentaban una menor probabilidad de dormir menos horas al cumplir un año que aquellos alimentados exclusivamente con fórmula.

Eso sí, conviene interpretar estos resultados con cautela. El estudio muestra una asociación, pero no demuestra que la lactancia sea la causa directa de que los bebés duerman más. Veamos qué encontraron exactamente...

¿Qué investigó este estudio sobre lactancia materna y sueño infantil?

El trabajo utilizó los datos del Japan Environment and Children's Study (JECS), una de las mayores cohortes de nacimiento del mundo.

Los investigadores analizaron 82.918 parejas de madre e hijo, clasificando a los bebés según el tipo de alimentación recibido durante sus primeros seis meses:

  • Leche de fórmula de forma exclusiva.
  • Lactancia materna durante menos de seis meses.
  • Lactancia mixta: lactancia materna durante seis meses combinada con fórmula.
  • Lactancia materna exclusiva durante seis meses.

Posteriormente compararon la duración total del sueño cuando los niños tenían un año de edad.

Los bebés amamantados presentaron menor riesgo de dormir poco

Los resultados fueron llamativos:

  • Entre los bebés alimentados exclusivamente con fórmula, un 12,2% dormía menos de 11 horas al día al cumplir un año.
  • En cambio:
  • entre quienes recibieron lactancia materna menos de seis meses, el porcentaje descendía al 10,2%;
  • en quienes combinaron lactancia y fórmula durante seis meses era del 9,7%;
  • y entre los bebés con lactancia materna exclusiva durante seis meses, el porcentaje bajaba hasta el 8,8%.

Después de ajustar numerosos factores que también pueden influir en el sueño —como características maternas, condiciones del embarazo, factores ambientales y socioeconómicos—, los investigadores calcularon que los bebés alimentados exclusivamente con leche materna durante seis meses presentaban un 23% menos de probabilidad de tener una duración insuficiente del sueño al año de vida respecto a los alimentados únicamente con fórmula.


¿Significa esto que la leche materna hace dormir más?

No necesariamente. Este es uno de los aspectos más importantes para interpretar correctamente la investigación. El estudio es observacional, lo que significa que identifica relaciones entre variables, pero no puede demostrar una relación de causa y efecto.

Es posible que existan otros factores relacionados con la lactancia materna que también favorezcan un mejor descanso. Por ejemplo:

  • las rutinas familiares;
  • la mayor respuesta a las necesidades del bebé;
  • determinadas características del entorno;
  • diferencias en los hábitos de sueño.

Aunque los investigadores ajustaron muchos de estos factores, siempre puede haber variables que no se hayan podido medir completamente.

¿Entonces es falso que los bebés alimentados con fórmula duerman mejor?

La realidad es bastante más compleja que un sí o un no. Durante las primeras semanas de vida algunos bebés alimentados con leche de fórmula pueden realizar tomas algo más espaciadas, lo que ha contribuido durante años a la idea de que "duermen mejor".

Sin embargo, el sueño infantil depende de muchos factores además de la alimentación:

  • la maduración neurológica;
  • el temperamento;
  • el desarrollo cerebral;
  • el entorno familiar;
  • la presencia o no de despertares fisiológicos.

De hecho, los despertares nocturnos durante el primer año forman parte del desarrollo normal de muchos bebés, independientemente del tipo de alimentación.

Por eso, utilizar la leche de fórmula con el único objetivo de conseguir que un bebé duerma más no cuenta con una base científica sólida.

La lactancia materna aporta mucho más que alimentación

Aunque este estudio se centra únicamente en el sueño, la evidencia científica lleva décadas demostrando que la lactancia materna ofrece numerosos beneficios tanto para el bebé como para la madre. Entre ellos se encuentran:

  • menor riesgo de infecciones respiratorias y gastrointestinales;
  • menor incidencia de otitis;
  • protección frente a algunas enfermedades crónicas;
  • beneficios para el desarrollo inmunológico;
  • reducción del riesgo de cáncer de mama y ovario en la madre.

Estos beneficios son precisamente los que llevan a organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) a recomendar la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses y continuarla, junto con la alimentación complementaria, hasta los dos años o más si madre e hijo así lo desean.


¿Qué mensaje deberían llevarse las familias?

Quizá el mensaje más importante sea este: no merece la pena generar culpa. Si una madre da lactancia materna, este estudio aporta una noticia tranquilizadora: no parece cierto que eso haga que su bebé duerma peor al llegar al año de vida.

Y si una familia necesita utilizar leche de fórmula, tampoco significa que su hijo vaya a tener problemas de sueño. Cada bebé es diferente.

Algunos duermen muchas horas desde muy pequeños. Otros continúan despertándose con frecuencia durante el segundo año de vida. Y eso, en la mayoría de los casos, entra dentro de la normalidad del desarrollo infantil.

Lo importante no es solo cuánto duerme un bebé, sino comprender cómo funciona su sueño

Este nuevo estudio cuestiona uno de los mitos más repetidos sobre la alimentación infantil: que la leche de fórmula garantiza un mejor descanso.

Al analizar una cohorte de más de 82.000 bebés, los investigadores observaron una asociación entre una mayor duración de la lactancia materna y una menor probabilidad de dormir menos horas al año de edad.

Sin embargo, conviene recordar que el sueño infantil depende de múltiples factores y que ningún tipo de alimentación puede garantizar noches completas.

Más que buscar soluciones rápidas, probablemente el mayor alivio para muchas familias sea comprender que los despertares, las variaciones en el sueño y la evolución gradual del descanso forman parte del desarrollo normal de la mayoría de los bebés.

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