Pantallas en la habitación: por qué los expertos recomiendan sacar móviles y tablets del dormitorio infantil

¿Te preocupa el sueño de tu hijo? Mantén las pantallas fuera de las habitaciones y limita el uso de iPads antes de acostarte.

Redacción CSC6 min de lectura
Pantallas en la habitación: por qué los expertos recomiendan sacar móviles y tablets del dormitorio infantil

Un estudio revela que tener pantallas en la habitación y utilizar tablets o móviles antes de dormir se asocia con peor sueño infantil. Descubre qué pueden hacer las familias.

¿Te preocupa el sueño de tu hijo? Mantén las pantallas fuera de las habitaciones y limita el uso de iPads antes de acostarte

Cuando hablamos de pantallas en la infancia, la conversación suele centrarse en una pregunta: ¿cuánto tiempo pueden usar las pantallas los niños?

Sin embargo, una nueva investigación sugiere que quizá estamos haciendo la pregunta equivocada.

Más allá del tiempo total de uso, parece que el lugar donde se utilizan las pantallas, el tipo de dispositivo y el momento del día pueden influir de forma importante en el sueño infantil.

Un estudio realizado por investigadores del Australian Centre of Excellence for the Digital Child, con más de 3.300 familias con niños de entre 6 meses y 6 años, concluye que tener pantallas en el dormitorio, especialmente dispositivos portátiles como tablets y móviles, y utilizarlas durante las dos horas previas a dormir se asocia con un sueño de peor calidad en muchos niños.

¿Qué investigó este estudio?

Los investigadores analizaron los hábitos de 3.324 familias australianas como parte de un estudio longitudinal de cinco años.

Preguntaron a los cuidadores sobre cuánto dormían sus hijos; a qué hora se acostaban; si presentaban dificultades para dormir; cuánto tiempo utilizaban pantallas; qué tipo de dispositivos utilizaban; si había pantallas en el dormitorio; y con qué frecuencia las usaban durante las dos horas previas a acostarse.

El objetivo era comprender mejor cómo influyen las tecnologías digitales en el sueño durante los primeros años de vida.

Las pantallas portátiles parecen tener un mayor impacto

Uno de los resultados más interesantes fue que no todas las pantallas parecen afectar igual. Los dispositivos portátiles e interactivos, como tablets y teléfonos móviles, mostraron asociaciones más consistentes con un peor descanso que las pantallas fijas, como el televisor.

Los autores plantean varias posibles explicaciones. Estos dispositivos suelen utilizarse mucho más cerca de los ojos; de forma más individual; en la cama o el dormitorio; son interactivos y tienen mayor facilidad justo antes de dormir.

Todo ello podría favorecer que el cerebro permanezca más activado cuando debería empezar a prepararse para el sueño.

Dormitorio y pantallas: una combinación poco recomendable

El estudio también encontró que cada vez más niños tienen acceso a pantallas dentro de su habitación. De hecho, alrededor de los 5 años, casi 4 de cada 10 niños utilizaban dispositivos portátiles en su dormitorio.

¿Por qué preocupa esto? Porque cuando las pantallas forman parte del espacio donde dormimos:

  • es más fácil utilizarlas antes de acostarse;
  • cuesta más establecer límites;
  • el dormitorio deja de asociarse únicamente con descanso;
  • aumentan las posibilidades de que el uso se prolongue.

Por eso, una de las recomendaciones principales de los investigadores es mantener los dormitorios infantiles libres de pantallas.

¿Qué ocurre cuando usan pantallas antes de dormir?

Los resultados fueron especialmente claros en niños de 2 a 5 años. Por ejemplo:

  • cada hora adicional de uso de dispositivos portátiles en niños de 2 años se asoció con acostarse aproximadamente 30 minutos más tarde;
  • en niños de 3 años, ese mayor uso también se relacionó con menos horas totales de sueño y con más dificultades para funcionar adecuadamente al día siguiente.

Además, utilizar cualquier tipo de pantalla durante las dos horas previas al sueño se asoció con:

  • acostarse más tarde;
  • dormir menos;
  • presentar más problemas relacionados con el sueño.

Es importante recordar que el estudio muestra una asociación, no demuestra que las pantallas sean la causa directa de esos problemas. Los propios investigadores señalan que algunos niños que ya duermen menos podrían tener simplemente más tiempo disponible para utilizar dispositivos.

¿Y los bebés?

Curiosamente, en los bebés de 6 a 12 meses los investigadores no encontraron una relación clara entre el uso de pantallas y el sueño. Sin embargo, esto no significa que las pantallas sean recomendables en esta etapa.

Los autores creen que puede existir una exposición indirecta difícil de medir, por ejemplo cuando los adultos utilizan el móvil mientras el bebé está cerca.

Además, organismos como la American Academy of Pediatrics o la Sociedad Canadiense de Pediatría siguen recomendando evitar el uso recreativo de pantallas en menores de 18-24 meses, salvo videollamadas con familiares.

Más importante que contar minutos

Este estudio coincide con un cambio que también están haciendo muchas sociedades científicas. Cada vez se habla menos únicamente de cuántas horas pasan los niños frente a una pantalla y más de:

  • qué contenido consumen;
  • con quién lo utilizan;
  • cuándo lo utilizan;
  • qué actividades están dejando de hacer.

Si las pantallas sustituyen al sueño, al juego libre, a la actividad física o a la relación con otras personas, el problema probablemente no sea solo el dispositivo, sino aquello que está desplazando.

¿Qué pueden hacer las familias?

Los investigadores proponen medidas muy sencillas:

  • mantener los dormitorios sin pantallas;
  • evitar móviles y tablets durante las dos horas previas al sueño;
  • establecer una rutina tranquila antes de acostarse;
  • sustituir las pantallas por actividades relajantes como leer cuentos, hablar, dibujar o escuchar música tranquila;
  • procurar que los adultos también den ejemplo con su propio uso de dispositivos.

No hace falta cambiarlo todo de un día para otro. Pequeños cambios sostenidos suelen ser mucho más eficaces que normas muy estrictas que después resultan imposibles de mantener.

Dormir bien también se educa

El sueño infantil depende de muchos factores: la edad, el desarrollo, el temperamento, las rutinas, la luz, la actividad física y también del entorno digital en el que crecen nuestros hijos.

Este estudio recuerda que, cuando hablamos de pantallas, quizá debamos mirar más allá del cronómetro. No solo importa cuánto tiempo pasan delante de una pantalla. También importa dónde, cuándo y cómo la utilizan. Y crear un dormitorio libre de dispositivos puede ser una de las medidas más sencillas y eficaces para proteger el descanso de toda la familia.

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