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En ocasiones, las familias que forman parte de la Tribu de Criar con Sentido Común, nos consultan sobre este tema: la masturbación infantil. «Mi hijo se toca el pene» o «Mi hija se toca la vulva». «¿Es normal?»
Aunque suele hablarse de masturbación infantil, en realidad, sería más correcto hablar de autoestimulación en niños. La masturbación, tal y como la entendemos las personas adultas, tiene un componente sexual que no está presente durante la infancia.
Autoestimulación infantil
Durante la infancia, niños y niñas sienten la necesidad de explorar y descubrir el mundo y, también, sus cuerpos. Del mismo modo que, desde que son bebés, se llevan las manos e incluso los pies a la boca, conforme van creciendo van explorando distintas zonas de su anatomía. Se tiran del pelo o de las orejas, se meten un dedito en el ombligo… Y, de forma natural, descubren que cuando estimulan su zona genital, esto les produce placer.
Se trata de un placer físico, similar al que experimentan al mamar o al comer algo que les gusta, o cuando les abrazamos o les acariciamos el pelo. Aunque esta experiencia se engloba dentro del desarrollo de su sexualidad, no está provista del carácter sexual que tendrá a partir de la adolescencia.
Por lo tanto, ¿es normal que mi hijo o mi hija se masturbe? Sí. Es completamente normal, simplemente, está descubriendo su cuerpo.
¿Cuándo empiezan a tocarse los niños?
No hay una edad concreta, ni siquiera todos los niños o niñas lo hacen. Sin embargo, desde que comienzan a tener el control óculo-manual, es decir, ya controlan lo suficiente como para mirar una cosa y coordinar el movimiento de su mano para cogerla, pueden empezar a explorar distintas partes de su cuerpo.
Normalmente, los niños suelen iniciar esta etapa coincidiendo con la retirada del pañal, ya que el pene y los testículos quedan a la vista y les resulta más fácil tocarlos. En el caso de las niñas, al estar la vulva menos accesible tanto a la vista como al tacto, puede que tarden un poco más o incluso que nunca les dé por explorar esa zona.
También es frecuente que tanto unos como otras, pero especialmente las niñas, descubran una sensación placentera al friccionar la zona genital con algún objeto, como un caballito de juguete o el brazo de un sofá, por ejemplo. Esto también se considera autoestimulación y es completamente normal.
Masturbación infantil: ¿Cómo debo reaccionar si mi hijo se toca?
Es importante que no sancionemos estas conductas ni les transmitamos la idea de que es algo malo o sucio. La educación sexual comienza desde la más tierna infancia y, si queremos que nuestras hijas e hijos desarrollen su sexualidad de forma saludable, debemos evitar convertir cualquier tema relacionado con ella en un tabú.
Es cierto que es nuestra responsabilidad guiar a nuestros hijos para que aprendan a vivir en sociedad. Una de nuestras normas sociales es que los actos relacionados con nuestra sexualidad, solemos hacerlos en privado. Nuestros hijos e hijas desconocen estas normas y, por lo tanto, es probable que se dediquen a explorar sus genitales en la escuela infantil, en la calle o en casa de algún familiar.
No debemos culparlos por ello, ya que para ellos/as es algo natural. Simplemente, podemos aprovechar la ocasión para decirles que es normal que toquen su cuerpo si les gusta e informarles de que es algo que no debemos hacer en público sino en privado.
También podemos aprovechar la ocasión para fomentar hábitos de higiene e informarles de la importancia de tener las manos limpias si van a tocar sus genitales para evitar infecciones. Así como de la conveniencia de lavarlas también después.
¿Cuándo debemos preocuparnos?
La autoestimulación infantil es natural pero, como hemos visto, está desprovista del carácter sexual que tiene para las personas adultas. Si nuestro hijo o nuestra hija reproduce movimientos, actitudes o conductas propias de las relaciones sexuales adultas, ahí sí deberían encenderse las alarmas puesto que lo más probable es que haya tenido acceso a material sexual inapropiado para su edad o, incluso, pueden estar siendo víctimas de abuso sexual.
Por eso es importante también que, sin caer en alarmismos injustificados ni transmitirles miedo, les enseñemos desde peques que nadie puede tocar esa zona excepto ellos/as mismos/as, con la excepción de papá y/o mamá para lavarles mientras son muy pequeños/as y del personal médico que deba explorarles por algún motivo de salud, siempre en nuestra presencia e informándoles de lo que se va a hacer y por qué.
Masturbación infantil: ¿Qué pasa si un niño se masturba a temprana edad? Ante todo, naturalidad
La sexualidad forma parte de nuestra vida desde que nacemos, aunque no sea hasta la adolescencia cuando se despierte el deseo sexual asociado al erotismo. Por lo tanto, no debemos alarmarnos porque nuestros hijos y nuestras hijas exploren sus cuerpos. Es algo completamente normal y, además, es beneficioso para ellos/as tener una educación sexual adecuada desde la primera infancia.
Cuando nos pregunten, por ejemplo, por dónde sale la orina o por dónde salen los bebés, podemos aprovechar la ocasión para ofrecerles un espejo y que ellas mismas observen cómo es su vulva. En el caso de los niños también podemos explicarles, cuando lo pregunten, que los espermatozoides se forman en sus testículos.
Si somos capaces de abordar estos temas con naturalidad desde el principio nos será más fácil, después, mantener conversaciones sobre la menstruación o las relaciones sexuales, cuando llegue el momento.
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